
jueves, 13 de marzo de 2008
Dios se cree Dios

martes, 4 de marzo de 2008
El color del trigo!!!!!

Antoine de Saint-Exaupery
Fue entonces que apareció el zorro:
- Buen día - dijo el zorro.
- Buen día – respondió cortésmente el principito, que se dio vuelta pero no vio a nadie.
- Quién eres ? – dijo el principito. – Eres muy bonito...
- Soy un zorro – dijo el zorro.
- Ven a jugar conmigo – le propuso el principito. – Estoy tan triste...
- No puedo jugar contigo – dijo el zorro. – No estoy domesticado.
- Ah! perdón – dijo el principito.
Pero, después de reflexionar, agregó:
- Qué significa "domesticar" ?
- No eres de aquí – dijo el zorro –, qué buscas ?
- Busco a los hombres – dijo el principito. – Qué significa "domesticar" ?
- Los hombres – dijo el zorro – tienen fusiles y cazan. Es bien molesto ! También crían gallinas. Es su único interés. Buscas gallinas ?
- No – dijo el principito. – Busco amigos. Qué significa "domesticar" ?
- Es algo demasiado olvidado – dijo el zorro. – Significa "crear lazos..."
- Crear lazos ?
- Claro – dijo el zorro. – Todavía no eres para mí más que un niño parecido a otros cien mil niños. Y no te necesito. Y tú tampoco me necesitas. No soy para ti más que un zorro parecido a otros cien mil zorros. Pero, si me domesticas, tendremos necesidad uno del otro. Tú serás para mí único en el mundo. Yo seré para ti único en el mundo...
- Comienzo a entender - dijo el principito. – Hay una flor... creo que me ha domesticado...
- Es posible – dijo el zorro. – En la Tierra se ven todo tipo de cosas...
- Oh! no es en la Tierra – dijo el principito.
El zorro pareció muy intrigado:
- En otro planeta ?
- Sí.
- Hay cazadores en aquel planeta ?
- No.
- Eso es interesante ! Y gallinas ?
- No.
- Nada es perfecto – suspiró el zorro.
Pero el zorro volvió a su idea:
- Mi vida es monótona. Yo cazo gallinas, los hombres me cazan. Todas las gallinas se parecen, y todos los hombres se parecen. Me aburro, pues, un poco. Pero, si me domesticas, mi vida resultará como iluminada. Conoceré un ruido de pasos que será diferente de todos los demás. Los otros pasos me hacen volver bajo tierra. Los tuyos me llamarán fuera de la madriguera, como una música. Y además, mira ! Ves, allá lejos, los campos de trigo ? Yo no como pan. El trigo para mí es inútil. Los campos de trigo no me recuerdan nada. Y eso es triste ! Pero tú tienes cabellos color de oro. Entonces será maravilloso cuando me hayas domesticado ! El trigo, que es dorado, me hará recordarte. Y me agradará el ruido del viento en el trigo...
El zorro se calló y miró largamente al principito:
- Por favor... domestícame ! – dijo.
- Me parece bien – respondió el principito -, pero no tengo mucho tiempo. Tengo que encontrar amigos y conocer muchas cosas.
- Sólo se conoce lo que uno domestica – dijo el zorro. – Los hombres ya no tienen más tiempo de conocer nada. Compran cosas ya hechas a los comerciantes. Pero como no existen comerciantes de amigos, los hombres no tienen más amigos. Si quieres un amigo, domestícame !
- Qué hay que hacer ? – dijo el principito.
- Hay que ser muy paciente – respondió el zorro. – Te sentarás al principio más bien lejos de mí, así, en la hierba. Yo te miraré de reojo y no dirás nada. El lenguaje es fuente de malentendidos. Pero cada día podrás sentarte un poco más cerca...
Al día siguiente el principito regresó.
- Hubiese sido mejor regresar a la misma hora – dijo el zorro. – Si vienes, por ejemplo, a las cuatro de la tarde, ya desde las tres comenzaré a estar feliz. Cuanto más avance la hora, más feliz me sentiré. Al llegar las cuatro, me agitaré y me inquietaré; descubriré el precio de la felicidad ! Pero si vienes en cualquier momento, nunca sabré a qué hora preparar mi corazón... Es bueno que haya ritos.
- Qué es un rito ? – dijo el principito.
- Es algo también demasiado olvidado – dijo el zorro. – Es lo que hace que un día sea diferente de los otros días, una hora de las otras horas. Mis cazadores, por ejemplo, tienen un rito. El jueves bailan con las jóvenes del pueblo. Entonces el jueves es un día maravilloso ! Me voy a pasear hasta la viña. Si los cazadores bailaran en cualquier momento, todos los días se parecerían y yo no tendría vacaciones.
Así el principito domesticó al zorro. Y cuando se aproximó la hora de la partida:
- Ah! - dijo el zorro... - Voy a llorar.
- Es tu culpa – dijo el principito -, yo no te deseaba ningún mal pero tú quisiste que te domesticara.
- Claro – dijo el zorro.
- Pero vas a llorar ! – dijo el principito.
- Claro – dijo el zorro.
- Entonces no ganas nada !
- Sí gano –dijo el zorro – a causa del color del trigo.
Luego agregó:
- Ve y visita nuevamente a las rosas. Comprenderás que la tuya es única en el mundo. Y cuando regreses a decirme adiós, te regalaré un secreto.
El principito fue a ver nuevamente a las rosas:
- Ustedes no son de ningún modo parecidas a mi rosa, ustedes no son nada aún – les dijo. – Nadie las ha domesticado y ustedes no han domesticado a nadie. Ustedes son como era mi zorro. No era más que un zorro parecido a cien mil otros. Pero me hice amigo de él, y ahora es único en el mundo.
Y las rosas estaban muy incómodas.
- Ustedes son bellas, pero están vacías – agregó. – No se puede morir por ustedes. Seguramente, cualquiera que pase creería que mi rosa se les parece. Pero ella sola es más importante que todas ustedes, puesto que es ella a quien he regado. Puesto que es ella a quien abrigué bajo el globo. Puesto que es ella a quien protegí con la pantalla. Puesto que es ella la rosa cuyas orugas maté (salvo las dos o tres para las mariposas). Puesto que es ella a quien escuché quejarse, o alabarse, o incluso a veces callarse. Puesto que es mi rosa.
Y volvió con el zorro:
- Adiós – dijo...
- Adiós – dijo el zorro. – Aquí está mi secreto. Es muy simple: sólo se ve bien con el corazón. Lo esencial es invisible a los ojos.
- Lo esencial es invisible a los ojos – repitió el principito a fin de recordarlo.
- Es el tiempo que has perdido en tu rosa lo que hace a tu rosa tan importante.
- Es el tiempo que he perdido en mi rosa... – dijo el principito a fin de recordarlo.
- Los hombres han olvidado esta verdad – dijo el zorro. – Pero tú no debes olvidarla. Eres responsable para siempre de lo que has domesticado. Eres responsable de tu rosa...
- Soy responsable de mi rosa... - repitió el principito a fin de recordarlo.
miércoles, 27 de febrero de 2008
¿POR QUÉ EL TEATRO HOY?
EL INSTINTO TEATRALPrimera Parte.
(Nota del compilador: el pensamiento evolucionista del autor se hace sentir en expresiones como “salvaje”, “primitivo”, no obstante, sus reflexiones se presentan como de avanzada si se toma en cuenta el año de su escritura, es decir, hacia el año 1910.)
¿Cuáles son las bases psicológicas de nuestro amor por el teatro? ¿Cuáles son los sentimientos en que se fundamentan? Los historiadores y los estetas han respondido que el teatro surgió de las ceremonias religiosas y de los ritos, y que fué en un principio, por decirlo así, un derivado del sentimiento religioso. Igualmente se ha dicho, que los orígenes del teatro tienen alguna relación con las tendencias coreográficas del hombre primitivo, que se confunden con la aspiración general del alma humana hacia las formas estéticas, las imágenes, etc. Ello no me impide mantenerme en mi opinión de que todas estas explicaciones han de ser rechazadas y olvidadas,
El hombre posee un instinto de inagotable vitalidad acerca del cual ni los historiadores, ni los psicólogos, ni los estetas, jamás dijeron la menor palabra hasta ahora. Me refiero al instinto de transfiguración, el instinto de oponer a las imágenes recibidas desde afuera, las imágenes arbitrarias creadas desde dentro; el instinto de transmutar las apariencias ofrecidas por la naturaleza, en algo distinto. En resumen, un instinto cuya esencia se revela en lo que yo llamaría “teatralidad”.
Si, en tanto seguía siendo tributario de este instinto, el hombre ha ignorado durante mucho tiempo su existencia, ello nada prueba, porque en la evolución del ser humano el momento en que adquirimos conciencia de un sentimiento está necesariamente distanciado por siglos del momento en que este ha nacido.
Es cierto que la mayoría de las manifestaciones de este instinto, no han escapado a la mirada vigilante de la ciencia. Pero ésta, siempre presurosa por clasificar los fenómenos, los ha catalogado, sin vacilación alguna, dentro de la categoría estética.
El instinto de teatralización en el hombre, el honor de cuyo descubrimiento reivindico, puede encontrar su mejor definición en el deseo de ser “otro”; de cumplir algo “diferente”; de crear un ambiente que se “oponga” a la atmósfera cotidiana. He aquí uno de los principales resortes de nuestra existencia y de lo que llamamos progreso, cambio, evolución, desarrollo en todos los dominios de la vida. Todos hemos nacido con este sentimiento en el alma, todos somos seres esencialmente “teatrales”. En lo referente a este aspecto, un hombre culto poco difiere de un salvaje, y un salvaje de un animal.
La teatralidad es pre-estética, es decir más primitiva y de un carácter más fundamental que nuestro sentido estético. Sería ridículo hablar de la estética de un salvaje; no se puede concebir a un salvaje gozando de lo “bello por lo bello”. Empero, posee seguramente el sentido de la teatralidad, y como consecuencia, el arte teatral es esencialmente diferente de todas las demás artes.
Cuando yo era aún muy niño, ya sabía distinguir por instinto el arte policéfalo, el cual es estético, del arte monocéfalo, que es teatral. Cuando me cubría con la capa de mi padre y me ponía anteojos negros, imitando la voz ronca y terrorífica de un intruso para asustar a los sirvientes, tratábase de teatro. Empero cuando me entregaba con pasión al dibujo o a la música, tratábase de arte.
En aquella época me hubiese sorprendido mucho si me hubieran dicho que trataba de la misma cosa. ¿y cómo poder afirmarlo? En el primer caso, el del teatro, lo que más trato es de ser diferente de lo que soy en realidad; en el segundo caso, el del arte, y que es exactamente lo opuesto al primero, busco descubrirme a mi mismo, manifestar mi ser interior bajo la forma más sincera de que soy capaz. ¿Qué hay de común entre ésta y aquélla? ¿Es ésta la fuerza creadora? Claro que, generalizando de este modo, arriesgamos hacer entrar en la misma categoría el nacimiento de un niño y la confección de un ataúd. ¿Es esto un deleite estético? Pero en mis mascaradas infantiles difícilmente se puede suponer un deseo de deleite estético.
El arte del teatro es pre-estético, y no estético, por la sencilla razón de que la “transformación” –esencia misma del arte teatral-, es más primitiva, más fácil de realizar que la “formación”, la cual es la esencia de las artes estéticas. Creo que en el principio de la historia de la cultura humana, la teatralidad hizo el papel de una especie de pre-arte. Se ha de buscar el origen de todas las artes en el sentimiento de la teatralidad del hombre primitivo y no en su sentido utilitario. Cuando un salvaje se agujerea la nariz, pasando por el agujero un hueso de ballena, no lo hace con el propósito de espantar a sus enemigos o para producir mayor efecto en la guerra, sino por la alegría pura de la autotransfiguración. ¿Acaso no es emocionante que en las cavernas de los hombres primitivos, en lugar de arado i utensilios de la vida doméstica o armas, la antropología descubriera pulseras, collares, trozos de conchas y otros implementos de la mascarada prehistórica? ¿Y no es acaso típico que las mujeres indígenas de la costa oeste africana por un botón entregarían su honra con el corazón ligero, porque el brillo del botón constituye un auténtico valor teatral, cuando ni mirarían una buena pieza de tela que podría cubrir la desnudez de su cuerpo?
Que el efecto teatral tiene para el hombre salvaje mayor importancia que su propio bienestar físico, se puede evidenciar del incidente que viene a continuación: para vengar la muerte de Cook en Hawai, los ingleses prendieron fuego aun cierto número de aldeas indígenas. Los habitantes de estas aldeas fugaron, pero apenas encontrándose fuera del peligro, se detuvieron sobre el puente y galvanizados por el imponente espectáculo de las llamas devorando sus viviendas, se pusieron a lanzar gritos de entusiasta admiración: “¡Oh, maravilla!” He aquí gente que no sólo podría hallarle justificativo a Cook, sino que hasta al mismo Nerón, quien consideraba que Roma en llamas era un espectáculo más digno de interés que una Roma cuidando con indolencia sus tesoros roídos por los siglos.
Tan sólo la ceguera y los prejuicios impiden reconocer cuánta teatralidad existe entre los salvajes. Considerad el tatuaje, las perforaciones en la piel, los labios o los dientes, donde colocan plumas, anillos, trozos de cristal, de metal y de madera: prácticas como las de desplazar los incisivos, arrancar el cabello, deformar el cráneo y los pies, estas evidentes manifestaciones de la manía de transfiguración ¿no pertenecen acaso a la teatralidad de la más pura especie?
El instinto de teatralidad es potente sin duda alguna. Impulsa al salvaje de igual modo que el hambre, el apetito sexual o el amor. El cínico proverbio “buscad la mujer”, puede muy bien ser remplazado por “buscad el teatro”, pues la historia de la especie humana se halla saturada de este instinto. El salvaje frecuentemente está dispuesto a entregar su vida por la alegría de llegar a ser diferente de lo que es en realidad. Para teatralizar su cuerpo, el indígena de Borneo práctica más de 90 profundas incisiones en su piel. Se halla inundado de su propia sangre; sus sufrimientos intensificados por el calor tropical y por los insectos que infestan sus heridas, son terribles. Para que las cicatrices sean suficientemente prominentes y debidamente visibles, las heridas permanecen durante mucho tiempo abiertas por medio de cortes suplementarios y otras medidas bárbaras. Según Darwin, la cruel operación necesita a menudo varios años para llegar a su perfección y frecuentemente se termina por un envenenamiento de la sangre y una muerte horrible. No obstante, el indígena de Borneo aspira al día en que la cruel operación hará de él un “hombre diferente”. Desde este punto de vista se distingue muy poco del indio Orinoco quien trabajaría durante dos más semanas para ganar el dinero suficiente y comprar los costosos pigmentos de tatuaje, los cuales transformarían su cuerpo en un objeto de admiración general.
Aún cuando bárbaros, estos cambios de apariencia merecen nuestro mayor interés y nuestro respeto. Se les puede considerar como los primeros pasos del hombre primitivo más allá de los límites de la naturaleza hacia la civilización. Pintando su piel en rojo y azul, pasándose un hueso a través de las narices, etc; el hombre primitivo se imagina ser diferente lo que es en realidad. En cierta medida, elige para sí mismo un “papel” y empieza luego a representar este papel. ¿No es ello acaso la curva psicológica de todo cambio social, de todo progreso? En el fondo de la imitación se vuelve a encontrar el mismo instinto. Imitar, significa representar el papel de un personaje, quien, por una u otra razón, ha impresionado nuestro instinto teatral.
El nacimiento de un niño, la educación, la caza, el matrimonio, la guerra, los ritos funerarios, cada acontecimiento importante de la vida proporciona al hombre primitivo (y no tan sólo al hombre primitivo) la oportunidad de un espectáculo puramente teatral. Su vida entera es una sucesión de espectáculos. Sin la sal de la teatralidad, la vida le sería como un alimento desabrido, una mustia sucesión de sufrimientos y privaciones sin un rayo de esperanza. Empero, tan pronto como el hombre empieza a teatralizar, su vida adquiere un nuevo sentido: se transforma en “su” vida, algo que él mismo ha creado; la transforma en una vida diferente, deja de ser su esclavo para transformarse en su amo. ¿Quién otorgó a la pantera su manchado pelaje? La naturaleza. Pero un hombre tomó la piel de la pantera y se la colocó en los hombros, que tornó tan brillantes, perfumados y adornados. Él mismo se tornó pantera, más bien super-pantera, pues en tanto baila, puede hacer una demostración de cómo da un zarpazo la pantera y también cómo la pantera es muerta por la ofensa.
sábado, 23 de febrero de 2008
Yo me muevo, tú te mueves
Un cortometraje experimental de
Ulises Barreda y Gabriel Brito
(Realizador) (Guionista)
Nicolás:
Sí, la neta sí, yo veo un montón de cosas, un chinguero de cosas. Pero mira, óyeme bien, las mejores historias están en el piso. Ahí están, botadas, nadie las regresa a ver. La neta, tengo un trabajo muy chingón. ¡Fíjate! en la escoba traigo la vida. ¡Verga!
jueves, 21 de febrero de 2008
Reconstrucción De Un Cuerpo Que Viaja
sábado, 16 de febrero de 2008
REGRESÉ CON ALAS
Sea la paz y la abundancia para cada uno de ustedes, que amablemente me han esperado.
lunes, 24 de septiembre de 2007
Un comité clandestino !!!!
He aquí el fragmento de un texto escrito por Ernesto Hernández. La reflexión bien se aplica al 99 % de las ciudades de la república mexicana. Un saludo a todos.
Habríamos de formar un comité clandestino que tuviera por sagrada misión el dinamitar todas las mesas de lectura, homenajes, encuentros de poetas o eventos por el estilo que se niegan a morir a pesar de su pestilente olor a cadáver descompuesto. Si en algún momento tuvieron su razón de ser y su frescura (. . . pero lo dudo como diría José-José) ya hace buenos siglos que dejaron de funcionar mínima-mente. Luego los creadores andan arrastrando sus cobijas por la falta de públicos. Claro, no estoy diciendo que se debe hacer circo, maroma y teatro para entretener los caprichosos vaivenes de esa entidad llamada público. Lejos de mi esa blasfemia. Pero tampoco creo que la literatura o el arte en general deba continuar con los corsés de la solemnidad, los lugares comunes y la poses mamilas que tanto abundan. Recordemos al buen Nietzsche y esa parte de su biblia Así hablaba Zaratustra en donde el tal Zara anda bajando la montaña para repartir su buena nueva entre los seres humanos. Entonces se encuentra con un anciano ermitaño que le dice que está equivocado por ese deseo de buscar hablarle a los hombres, que a ellos no se les da mucho eso de escuchar y que en resumidas cuentas es absurdo acercarse a ellos. Le explica que precisamente por eso él ha decidido vivir entre los árboles, los trinos de los pájaros y el rumor del agua. En menos de lo que canta un gallo se aburre de este discurso nuestro superman y se aleja diciendo entre dientes: “¡Pobre hombre, aún no se ha enterado que Dios ha muerto!” Dios ha muerto quiere decir: ¡Órale cabrones a quitarse las corbatas y el corsé y esa cara de velorio! Claro, palabras más, palabras menos. Pero somos necios. Seguimos en los círculos viciosos que nos heredaron. ¿Recuerdan a Gabilondo Soler alias Cri-Crí? Sí, ese mismo que hizo rolas tan melodramáticas como La muñeca fea o tan lúdicas como El chivo Ciclista. Hay un disco de los tantos que hizo, llamado Cuentos y canciones de Cri-Crí. Es una verdadera joya. Neta. Fíjense nomás en la parte en donde el grillito cantor habla de la poesía, los poetas y las veladas literarias. En el primer disco (son 5) nos dice: “La gente adulta, las personas ya crecidas son incomprensibles y sus juegos habituales carecen de sentido. [...] Hay otro juego de grandes que se llama Velada literaria musical; lo juegan así: se llena un salón de gente sentada. Una señorita canta algo muy agudo, como si acabara de ver un ratón. Después canta un señor con voz tan baja que recuerda a un toro amarrado. Suele terminar el juego con otro señor más que dice versos pero moviendo tan sólo la cabeza y las manos, si el declamador agregara alguna voltereta a su recitado, parecería más bonito su acto. Al final todos los sentados aplauden pero tampoco sonríen. Cri-Crí no puede comprender tanta seriedad.” Y es que desde muy temprano en la historia de la humanidá se relacionaron las cosas que se consideraban serias o profundas con la solemnidad. Sin embargo tal vez esto tenía su razón de ser. Imagínense suponer que un Dios o Diosa podía lanzar su furia en forma de relámpagos o terremotos. No pues, así a cualquiera le dan ganas de ponerse serio. La seriedad y la solemnidad tenían que ver –entre otras cosas- con el miedo ante las fuerzas imprevistas de una naturaleza demónica y maternal al mismo tiempo. Conforme las manecillas del reloj histórico se van moviendo las cosas parecen cambiar y madame ciencia junto a la diosa razón comienzan a ocupar el espacio de los antiguos dioses. Claro, deidificándose a sí mismas, faltaba más. Entonces, todo aquello que fuera considerado sagrado se vio envuelto en un halo de seriedad. Estreñimiento de las ideas y las pasiones. Actuar almidonado. Por fortuna los cambios siguieron dándose (¡ah, la necedad del movimiento perpetuo!) y es sobre todo a partir de los maravillosos años 60 que los rituales de corbata, pipa y guante empiezan a desmoronarse ante las embestidas de una juventud dispuesta derribar ídolos momificados. Así hasta llegar a nuestro puente y abismo: la posmodernidad. Sin embargo hay tradiciones tan nuestras que se niegan a colgar los tenis. Una de ellas son las que tiene que ver con los mamucos rituales de la cultura artística. Sobre todo si ésta tiene lugar en una ciudad tan conservadora como la que nos toca gozar y padecer.
Ernesto Hernández. Morelia, Michoacán.
http://laberintodecantera.blogspot.com/
domingo, 9 de septiembre de 2007
Ola Nueva en marcha
Seguimos trabajando en la realización de esta actividad donde se darán cita jóvenes dramaturgos de diferentes ciudades de nuestro país.
¡Acapulco los espera!
miércoles, 22 de agosto de 2007
La Ley Universal de Convivencia y el Séptimo Arte

miércoles, 15 de agosto de 2007
Mi amiguísimo, el Cheff Adrián Navarro y su Taller
ARTE MUKIMONO
LUGAR: Villa Manuia, Costal azul
TIPO: Taller
MÉTODO: Presencia y práctico
DURACIÓN: 32 Hrs. (4 fines de semana, Viernes y Sábado)
DIRIGIDO A: Dirigido al público en general, alumnos de turismo, aspirantes a trabajar en restaurantes y amantes del buen comer
OBJETIVO: Todas las personas que tomen el curso tengan las bases para hacer sus propias creaciones en el Tallado de Frutas y Verduras
MATERIAL: La persona que tome el curso tendrá que llevar un mandil, un cuchillo chef y un cuchillo mondador (el costo del curso incluye la materia prima).
PROGRAMA:
Flor de Zanahoria
Clavel
Pepino tallado
Centro de mesa de piña
Avestruz de melón y frutas
Isla con palmetas
Pingüino de berenjena
Flor de melón
Canasta de sandia
Flores talladas en papaya
Mariposa de zanahoria
Caballo de mar en piña
Cisne de manzana
Cisne con jícama
PRECIO: $1,500.00
IMPARTIDO POR: Cheff Adrian Navarro Salvatierra
martes, 31 de julio de 2007
Taller Drama Adentro (Acapulco, Gro.)
Karla Galarce Sosa
miércoles, 25 de julio de 2007
Ergonomic Dream ¡Ponch!

Se atisba acá la sensación de hastío, de burla ramplona en el zumbido de motores viejos. ¿Dónde estás bombero cuando yo te necesito?
Aparece de pronto (el bombero, quiero decir), chamusca de agua el sueño.
domingo, 15 de julio de 2007
Dilatación en La Jornada Guerrero

En Dilatación, los tres personajes tiene una gran catarsis de las emociones y problemas humanos
Verdad en cuestión en obra teatral
ROBERTO RAMIREZ
En un escenario adaptado con conos de cartulina, una mesa, un horno de microndas con palomitas, y representada por tres personajes, la obra es una gran catarsis donde los desamores, los abusos sexuales, las rupturas sentimentales, el abandono, forman parte del anecdotario de tres hombres en un diálogo –a veces con tonos de monólogo– y en la que la música, desde Paquita la del Barrio hasta Fillipa Giordiano y Mar Marola (Marisol Vázquez), y poemas de Octavio Paz juega un papel como otro intenso protagonista.
La puesta en escena por el grupo Teatro de Escape (de El Arte Vivo) cuenta con la participación de los actores Ilián Blanco, Miguel Estrada y el propio Gabriel Brito, quien es también el director de la obra, con el respaldo de la Secretaría de la Juventud estatal y el ayuntamiento de Acapulco, según se lee en los créditos del programa de mano.
Se trata, explica Brito, de un proyecto que nació poco a poco en casi un año, en el cual cada uno de los tres actores analizó sus propias posibilidades corporales, de reflexión, de dicción, y el que el texto –del cuál es autor– se construyó también de manera paulatina.
La presentación establece que Dilatación “es un escape a la mentira, a nuestras mentiras. Mas no es la exposición de la realidad. Tampoco es la exhausta y forzada carrera hacia la verdad escénica... Es tal vez un minúsculo orificio, áspero y con mal olor, de esos orificios por donde los atrapados suelen escaparse con dificultad para cambiar el entorno”.
–¿No es más bien un escape a la verdad profunda de los personajes? –se le pregunta a Brito.
–No pretendemos plantear verdades, sino panoramas, circunstancias, y provocar que brinquen los cuestionamientos para llegar a la reflexión. Depende mucho de la actitud con la que cada quien llegue, aquí se trata de establecer nuevas reglas del juego, sorprendernos nosotros y permitir que el público nos sorprenda.
Dilatación se presentará hasta el 27 de este mes cada viernes en el bar del Puerto, a las 8:30 de la noche en el bar del Puerto, y cada noche –dice a su vez el actor Ilián Blanco– el final será diferente, de modo que nadie puede ver la obra completa a menos que asista a todas las funciones.
Brito refuerza, en entrevista separada: “las reglas se establecen cada día, se generan nuevos acuerdos sobre la marcha; esto es un juego constante y una búsqueda, como debe ser el teatro”.
A su vez, la escritora Isabel Valdeolívar, tras acabar la puesta en escena, expresó que Dilatación es una obra donde la interacción entre los personajes y el público se da de manera muy natural. El personaje de El hombre que come palomitas, representado por Ilián Blanco tiene, dijo, una carga dramática muy intensa y los temas “fuertes” que plantea, son abordados de una manera que pueden ser aceptada por todos.
La entrada cuesta 40 pesos y con ella se tiene derecho –al final de la obra– a un refresco o una cerveza. Es un bar, aunque sea el tradicional Bar del Puerto.
sábado, 14 de julio de 2007
Me gustan los poemas de Octavio Paz

miércoles, 11 de julio de 2007
Sobre Dilatación se escribe...

miércoles, 20 de junio de 2007
Brito en Elecciones Afectivas
viernes, 15 de junio de 2007
Teatro de Escape

domingo, 27 de mayo de 2007
Un Respiro al SeXo
Entrevista con la actriz y cantante Regina Orozco.“La soñé, se los juro...”
La soñé, antes de buscarla y encontrarla, la soñé. En el sueño me perdí mirando sus pestañas y escuchando su efusiva risa, dejé de preguntar y me dediqué a observarla, a explorar sus gestos inigualables.
La primera vez que concertamos una cita, el bolsillo de docente bachiller me traicionó y cancelé el encuentro. La segunda vez contaba con el pago vacacional de pascua y, sin pensarlo mucho, me aventuré en Estrella de Oro al D.F.
Como de costumbre, me perdí en el Distrito por poco más de media hora, antes de encontrar su estudio de grabación en Jardines del Pedregal. La experiencia de sentarme frente a ella y conversar ha sido un cúmulo de sorpresas entrañables, un manojo de inesperados comentarios y lúdicas confesiones que muestran a una Regina Orozco sin tabúes temáticos, ni limitantes de pose. ¡Una fiesta constante en cada palabra suya!, porque hablar de erotismo -dice la Regis- “Siempre será cachondo”.
● Playboy, Fellini y un hiper-gay
- “Como a los nueve años vi Casanova de Fellini..., o diez., diez años. La vi en..., no me acuerdo si fui al cine a una muestra. Yo tenía como diez años. Yo no sé cómo me dejaron entrar. Igual porque era como grandota, y entonces no había tanto cuidado porque te dejaran entrar”.
Regina sonríe. Hace un gesto de asombro antes de continuar. Prosigue.
- “Y... y entonces cuando la vi, se me movió todo el cuerpo, así –ella mueve con energía sus manos-, empecé a arder. Porque imagínate, toda la película es de un erotismo tal y de una sensualidad. Y sí, de plano, yo estaba ya... explotando. Véanla, se las recomiendo para que vean. Y pues bueno, eso fue artístico, pero también tuve cercanía con revistas pornográficas –la mujer ríe-, por ejemplo mi papá compraba Playboy o cosas así y yo se las caché en su baño. Yo tenía como ocho años y me encantaba hojearlas. Bueno, dice mi papá que son fotografías artísticas –ella ríe con un guiño de complicidad y continúa hablando sin dejar de reír-. Siiiii, la mang... las nalgas”.
Comprendí entonces que todo podía pasar durante la entrevista; que Regina, por fortuna, no se censura y no la abrigan los prejuicios. Reí espontáneamente al escuchar la primera respuesta de la cantante de Tlacoyo con co-k lait, mientras que mi guía de entrevista se tambaleaba ante su franqueza.
Regina no ha puesto un límite entre lo erótico y lo pornográfico pues dice que “a la mera hora es lo mismo pero según artístico, entonces mira, yo ya no tengo idea de donde termina una y acaba la otra, porque de todas maneras es el cuerpo humano y ver sexo es muy atractivo”, eso lo comenta muy sonriente después de afirmar que “hay cosas bien vulgarzotas, pero muy divertidas. Yo no puedo decir que sean eróticas las revistas ponedoras, o estas que son una cantidad de albures, o como en el disco de la Megabizcocho, la primera canción que se titula Ella es Lupita Queta Malón”.
La invito a recordar el CUT, a platicarme algunas experiencias de su contacto con el arte erótico en su etapa estudiantil. Ella piensa con seriedad en la respuesta. Lo impredecible de sus gestos la hace ser tan sorpresiva. Modera su tono y volumen de voz para retomar la pregunta sugiriendo una respuesta muy seria.
- Mira, recuerdo que en Bellas Artes, en el –da un vuelco hacia la ironía- Curso de Adolescentes del Instituto Nacional de Bellas Artes, -retomando su actitud sutil continúa- estaba David Olguín, que es escritor; estaba Gonzalo Valdez Medellín, que es crítico y estaba Adriana Olivera, “la pájara” y... todos éramos unos chamacos de trece o catorce años. Me acuerdo que el maestro dijo “a ver, ahora pónganse un paliacate en los ojos, véndense los ojos”, y dices ¡ay¡, ¡órale¡. Entonces apagó la luz y “ahora sientan sus cuerpos”. Yo me acuerdo que uno de los compañeros se la pasó toqueteándome y yo me empecé a doblar de la risa y de plano me fui a la esquina y dije “¡y este cabrón!, ¿por qué me está toqueteando?, ¿qué se cree?”, porque una cosa es sentir y... ay, nunca me gustaron esos ejercicios. Decía ¡uta!. Y sí, ok, decían sensibilízate pero pues... sensibilízate con alguien así, cachondón, que te guste –de pronto ríe y me hace gestos y mueve las manos y yo también río-. Ay sí pero...
Desde el estudio de grabación nos callan porque el volumen de nuestras risas ha subido demasiado. Regina me hace señas de que bajemos el volumen.
- ¡Ay!, sí. A mí me han callado como ochenta veces. Y es que haya adentro –refiriéndose a la sala- hace calor y a parte acá afuera hay agua –el sitio cuenta con piscina techada- para que te acuerdes de tu... de tu puertito. Y luego este... ay, es que me acuerdo ¿sabes de qué?
Que el chavo que me tocaba, después resultó que era hiper-gay –reímos nuevamente pero con mesura-, y entonces, ¿para qué quería andar tocando chichi? Y sí claro, todos se meten en el ejercicio y ¡ay!, ¡ay!, ¡ay!
● Mis nalgas -en secreto-
Intento continuar con el tema del teatro. Ese tema me apasiona, pues me dedico a ello. Supongo que el teatro tiene el privilegio de la presencia del cuerpo, de la carne, y lo comento con Regina. Pregunto si ella encuentra alguna conexión de tipo erótica entre el espectador de teatro y los actores. Entonces, me sorprende la inmediatez y lo directo de su respuesta.
- Yo no creo que sea erótico, si no más bien energético y emocional, cuando transmites lo que tienes que transmitir, si es que lo puedes hacer en ese momento. Erótico pues... a menos que esté un bomboncito ahí en escena. O que vayas a ver a Robbie Williams, pero yo creo que lo que provoca el erotismo es la imagen que él proyecta, o... bueno, a mi no me gusta él mucho, pero a muchas comadres les encanta. O supongamos Freddie Mercury, lo que proyecta es de una sensualidad brutal, pero eso también es como la idea de lo que el espectador se está dando del actor. En mi caso pues... hay veces que si me he sentido muy sensual, muy erótica, pero no todo el tiempo, es por el momento o por la situación que esté viviendo arriba del escenario, no siempre.
Su comentario me llevó a recordar la noche cuando vi a Regina por primera vez en un concierto en vivo. Fue en Semana Santa del 2005 durante el extinto Festival sobre la arena, en Acapulco. Recuerdo que aquella noche el público respiraba hondo, suspiraba, reía a carcajadas, gritaba -¡eres una reina!, le decía la Valdeolivar-. Regina abrió su concierto con Amor de mis amores, de Agustín Lara. Fue un hecho artístico que me erotizó, que me colmó de vitalidad. Ya en la apoteosis de mi recuerdo, materialicé mis imágenes con palabras. En el más solemne tono que pude, pregunté ¿cómo logra Regina Orozco erotizar a su público, durante un concierto? Ella sonrió tiernamente para contestarme casi en secreto.
- Son mis nalgas –reímos deliberadamente y después de un rato de risas, continuó-, yo creo que Diosito ya me proveyó eso eh, porque realmente que digas, que yo lo quiero provocar, no. Yo creo que eso ya lo vengo trayendo. Creo que es una combinación de todo. El hecho de que tenga un cuerpezote como frondosote, que la voz sea como entre grave y dulce, y bueno... que me divierto mucho allá arriba, también el reír erotiza mucho.
● Cantar Limosna y el cine de la Regis
Me encanta escuchar a Regina cantar porque de pronto susurra, y sientes que te habla al oído. Y se lo dije, le hablé de sus susurros y le pedí que me diera el nombre de una canción que le gustaría susurrar completa en un concierto. Guardó silencio un largo rato, sus ojos grandes se expandían más mientras pensaba en su elección. Dijo de pronto “una de Agustín Lara, la de Limosna, -y canta, ¡Regina canta sólo para mí!- dame un poquito de tu amor si quiera, dame un poquito de tu amor mi... –susurra a Lara-.
Luego le hablo de su cine, de Sólo con tu pareja, Profundo carmesí, Mujeres insumisas y otras cintas. Afirma, “no son cómodas las escenas eróticas, a mí me ha tocado con Daniel Jiménez Cacho, que es un bombón, o con Rodrigo Murray y de todas maneras sientes que te están viendo. Necesito tener un preámbulo para poder besarlo a gusto y rico y disfrutarlo. Pero no, no es tan fácil. Y sí necesitas como que una energía especial”.
● Movida de la piel por Puccini
Regina Orozco es una destacada cantante de música popular y de ópera. Una dualidad musical que ha sabido combinar de forma excelente. Entre sus cantantes favoritas de música popular están Eugenia León, Lila Downs, Liliana Felipe, Julieta Venegas y Shakira. En cuanto al bell canto, opina que las piezas más eróticas las ha encontrado en Puccini, asegura que el compositor italiano le puede poner toda la piel totalmente erizada. Al escuchar sus obras “acabo totalmente movida de la piel y los sentidos”, comenta emocionada.
● Un respiro al sexo
Había una pregunta obligada. Ingenua y obvia pero, obligada. ¿Qué es para ti el erotismo?, le dije. Su ¡ay! y su gesto habrían bastado para responderla pero, agregó atinadamente, como adivinando el final de nuestra entrevista: “es como un descanso de la piel sobre otro, como un respiro al sexo, como oxígeno al sexo. Es algo que te alimenta con una energía intensa y fuerte, la energía sexual”.
● Al final, una foto
Su vestuarista bajó en seguida para hacer algunas pruebas con los trajes de su próximo show. Regina me dijo que esperara para darme unos e-mails y se dirigió a probarse la ropa. Permanecí de pié, comentando algunas cosas con su escenógrafo. Hablamos de un gato gordo que se paseaba, por ejemplo; también hablamos de la vida nocturna en el D.F. y de las hermanas vampiro.
Regina volvió después de unos minutos para despedirse, pero antes de eso, nos tomamos una foto que guardo con mucho cariño en mi computadora.
Por Gabriel Brito, teatrista.
britoteatro@gmail.com
Entrevista publicada en el quinto número de El arte vivo (revista bimestral ). Acapulco, Gro., México.
lunes, 21 de mayo de 2007
Erótico
Colaboraciones de Luis Zapata, Jorge Rueda y Saúl Serrano
miércoles, 16 de mayo de 2007
Epístola sobre lo “no entendido”





